Tuesday, October 11, 2005

Automático

En el mercurio luminoso de las calles
es ,
en esa atmósfera real por irreal
de la revelación y
del conocimiento instantáneo,
que veo el pliegue misterioso del tiempo.

El teléfono no suena
sin embargo dentro mío
algo me mantiene alerta
como una presunción
auditiva como un presonido real.

Y de pronto me detengo
No es el cuerpo el que se detiene
Y ahí me quedo
No es la mente la que se queda
Junto al teléfono...
Y en ese instante
no hay espera
no hay yo ahora (¿El que soy?)
no hay yo antes (El que fui)
hay una curva caprichosa
que no permite ver (Y no con los ojos)
el curso, el rumbo y las orillas...
Hay un pregusto pasado de futuro.