Wednesday, September 07, 2005

Parque Lezama

Los menesterosos
desdentados
soeces
puntuales
reciben la dádiva.
Los árboles.
Los pasos ...
Aquí
hablaron
lloraron amargas lágrimas
de desconsuelo
soledad
y amor perdido
sentados en los bancos que el
tiempo
esconde de la erosión
El parque
que hoy cruzo
hacia el Bajo

El húmedo frío
de un río que no vemos
por eso es pudridero
de nuestras desgracias
de latas
de aceites tornasolados
de restos apestosos

Ese Río
que trajo a los que se comían a su Dios
cada día
y que no dudaron en comer
carne humana

Este Río
que ahoga
los gritos
del mazazo diario
en las cabezas
de miles de vacas

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